Solo necesito un lugar en donde poder colocar mis esperanzas muertas.
En donde poner a descansar mis remordimientos.
La miseria de mi vida, el ocaso de mi espíritu.
Pero no es la tumba la que busco, anhelo algo superior, algo que realmente me colme
Bajo bórdales de insomnio me he visto rodeado de dubitaciones amargas
Vi, según el ángel, a la horrible bestia sentada en algo sangroso y picho
No era la fulguración de mi pecho, era más bien el incontinente hechizo de mi alma
Hedor macabro de la insistencia.
Preso en el pudor de la rendición, no pude contenerme frente a la maldita bendición
Reza algo ignominioso para mi alma. Padre, hijo y espíritu santo
¡Santo! Quién lo cree, al no ser la víbora que lamió la manzana y se purificó.
Al no ser la madre de Cain quien abrió por primera vez las piernas y se petrificó
Cuna del arte abandonada en el pendemonium, bellun hacía allá
Su madre expulsando blasfemias, por la misma cavidad en que expulsó a su hijo-dicho.
Contrae sus manos hacía Dios y no las enaltece, ¡puta mierda! Grita el apocalipsis de San Juan
Esta es la noche, la noche de todas las noches
¡Y Setherial aún sigue!, aguanta una noche más
Expulsaré en ella, la noche, mis expiaciones
sobre el instrumento maldito de tus adveniciones
yo haré doblegar la cruz que grita I.N.R.I
IN NOMINEI REX INQUI
Divulgaré la ambrosía directica del verbo encrudecido
Y os daré de comer del fruto des-prohibido
Juego con los conceptos, aunque bien no los entiendo
Sigo lento, el camino al sendero
Prodigioso al lento bermejo
Y el viento, al verme sonriendo, rasga su pecho con armas de fuego
Las oposiciones se mezclan, aladas en el tiempo
Y yo bien, gozando con su infierno, enardeciendo con esplendido, ¡viraje ahora hecho!
Pues al mismo tiempo, muero con mi propio invento.
Satanás está dichoso, de nuevo vuelve a ganar
Y con su culo en el cetro, pues tal ves aquel mismo se lo..., ensaye con ferocidad.
Todos observan con voracidad, el pan y el vino que en su boca está
El alma hache carne, impuros escupitajos sólo da
Animal, cosa, viento y espada
Asperja sutilmente, en ansia emética, la desdicha de mi pecho
Cayendo en el suelo con áspero estruendo
Dejando atrás, nada más que silencio, vacío y viento muerto.