Escucho el rugido de las olas
La vida al fin ha sido despertada
La vida al fin ha sido despertada
Y el verso de mi último aliento
Como el Kraken, es frágil al viento
Tiempos en que el amor ondeante fulguraba
Y el ardiente anhelo de la canción
Me traía en rápido viento
Melodías del consuelo desesperanzado.
Pálido se me acerca, el viejo con su báculo
Su mano de mil formas, útil paz pretendía
Ajeno motín en mi se atrevía
Pero, era la muerte la que alegre festín me traía
Enterrado ahora en la cuna de la tierra
Allende a mi vida, entrego por completo
Brillando y resplandeciendo
Estos versos, amada mía
Encerrado en un círculo glorioso, que rodea la mar y morada
Del viejo Prometeo encadenado.
Pasan, por encima mío, moradores atenuados
De sagrada ebriedad y cristalinos rostros
Caminando de lado a lado, con cada voz que arrebata al viento su vitalidad
Censurando mi espíritu mortal
Al ser del placer infinito, que el hombre espera al tiempo ser liberado
En la brisa fría del Edén glorificado
Vida bien amada, de bálsamo de juventud que aletazos pasos
Irrumpe con dolor e infunde en la conciencia pasos de vil tristeza.
Ahora noticias de Dios me traen, manda a llamarme, a increparme, a dudarme
Aconsejable ventaja sería volver en sí
Pero es en sí, en la sacra noche, mi indiferencia ontológica entre noche y día.
Pienso, de lado a lado inhibido
La pena invisible que terrible se acerca
Con alegre pausa y poca labor.
Nadie podrá ya aliviarme el dolor
Triste se acerca con sutil paso ademán
Que impone a-feliz consagración
E impide hacer feliz el corazón
Y la razón, en la actualidad, duerme
A luz apagada bajo el deber de la tierra
Ya no sufre nostalgia o dolor
Sólo obceca un pasado y una lucha incesante
Del lejano himno al signo habido.
En el rio de la simpleza del olvido
Quien pasa por mi tierra
Sólo dolor y pena me dejan
La tristeza, ya casi muerta, adolece cada vez más
Que la muerte, me forma de ella
El agua, por bordes ,se desliza hacia mi momento
Y hunde más mi estado.