miércoles, 5 de enero de 2011

La nada

Nada tengo en mis manos
Tan sólo lo que me haz dejado
Vanamente he perdido
Todo lo que he sido y he tenido

Inútilmente lo digo
Con hacerlo nada pierdo
Más rápidamente oigo el silbido
E inútilmente lo olvido.

Negros Ángeles alzan su mirar
Postrados en las alas de mi expirar
Borrados deben ser de mi  pensar
Aquellos hijos de mi cantar.

Hoy no seré feliz
Y tal vez aquello ya no importa
Hay vanas glorias en el mundo
Que cualquier instante más profundo
Suspirar el alma cual más lo dudo.

Hijo de mi cantar, hijo de mi existir
Hijo de mi llorar, hijo de mi vivir
Triste se inclina, por aquella herida
Triste se incita, por aquella cita.



Hacia el cielo o hacia el infierno
Igual dará
El día del invierno
Quién me lo dará.
El bufón favorito
Corrompido y podrido
Me alegro en enfrentar
La odiosa carga de mi pensar.

Apócrifo y violento
Que no consigues detener el tiempo
Múevete en mi piedad
Ven muerte, ven con serenidad
A altivo paso ademán

Postrado en un rincón
Intimidado por aquella fragancia
En la lujuria, fin del día
Pues con dolor te lo confieso
Pero no me postraré al consuelo
Rápido devoraré
La vida que me haz brindado

OH, la nada, el mayor consuelo del ser
Con la que jamás goce gocé

Ya me voy de esta vida
Qué más rápido se respira
La crueldad se vuelve necesidad
Libertad se busca con piedad
¡Calma!, calma alma
Al violento infierno os conduciré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario